Escuchando “pastillas para no soñar” busco un vaso de agua y miro las aspirinas dentro del frasco…daría cualquier cosa porque lo fueran.
Hace años afortunadamente descolgué aquel reloj de la pared, era sólo un reloj, pero esta noche me hubiera mareado viendo sus agujas y claro, pensando cuántas vueltas más sin vos. Sin nosotros.
Juro que subiría al colectivo que vaya más lejos, pero el tiempo perdido en hacer un bolso e ir a la estación basta para arrepentirme, con la excusa de que vaya donde vaya te llevo conmigo, en los ojos, en mis manos y en estas ganas de correr.
Tenerme así…
Como una muñeca rota, que ya ni siquiera es un juguete, es un recuerdo.
Dibujaste el contorno de mi cuerpo en el suelo, y me convertiste en un crimen.
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