domingo, 9 de agosto de 2009

De frente

Al perder esperanzas, al volver atrás, al sentir temor...el corazón se entumece y el alma, crispada, cede su lugar.
Los días y las historias se suceden, sin huellas.
Ese sentimiento de empezar a caminar en el desierto, de ser un barco de papel en el mar, de enfrentar a la noche, sin luz...
Una tempestad y ni un solo parpadeo, llanto seco.
Entonces el amor quita el vendaje de sus ojos para cubrir las heridas.
El espíritu encara el desierto en busca del oasis, multiplica el barco en una flota, y se enciende extinguiendo la oscuridad.

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